"Tu también te llamas Tomás"
Por Gustavo Adolfo Beltrán
El Evangelio de hoy nos da una de las lecciones de fe más
trascendentales para el pueblo cristiano por dos razones. En primer
lugar la forma es particularmente diferente tomando en consideración
otras pruebas de fe como la del capitán romano o la mujer que tocó la
capa de Jesús, en este caso no es el hombre quien busca a Dios sino
que es Dios el que viene al hombre.
Es curioso que precisamente uno de los discípulos que estuvo con Jesús
hasta la última cena, se niegue a creer lo que sus hermanos le dicen. -
Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo
en ellas y mi mano en su costado, no lo podré creer. Tomás no estaba,
cuando Jesús se apareció a María Magdalena ni a los otros discípulos,
y seguramente debido a la dificultad de haber perdido al Maestro, lo
más lógico era pensar que sus hermanos le estaban gastando una broma o
que estaban alucinando.
Jesús se presenta nuevamente delante de todos pero se dirige
exclusivamente a Tomás y le pide que toque y que crea. Que impresión
se habrá llevado Tomás que dijo: ¡Señor mi y Dios mío! Debió haber
sido como si sus esperanzas rotas renacieran nuevamente, tal vez una
sensación extraña entre alegría y remordimiento. ¡Tremendo regalo de
Dios para este amigo suyo!
En segundo lugar la importancia de este pasaje radica en que ese día
pasó mucho más; Jesús sopló el Espíritu Santo sobre los apóstoles y
los envió a anunciar su mensaje, que fue exactamente lo que estos
hicieron con Tomás pero él no les creyó. También les dio autoridad
para perdonar los pecados instituyendo así el Sacramento de la
Reconciliación (o Confesión).
Partiendo de estos hechos se puede afirmar que el regalo de hoy para
nosotros es "Creer sin haber visto". Así como Tomás, cuantas veces
dudamos de Cristo, cuan difícil nos es hacer lo que Dios nos pide. Nos
dejamos llevar por nuestra razón humana y pensamos que inútil es todo,
¿Para que creer?, ¿Para que ir a Misa? ¿Para que confesarse con un
pecador igual a mi?, "la Iglesia no es lo mío", "yo sigo a Dios a mi
manera", etc. Pues permíteme decirte que Jesús no escogió precisamente
Santos, escogió hombres pecadores y sencillos como nosotros para que
fueran a anunciar la Buena Nueva a todos.
Hoy es igual, Jesucristo nos llama, se arriesga a escoger Obispos,
Sacerdotes, Religiosos y laicos como nosotros para que seamos testigos
suyos, para que los que nos rodean "Crean sin ver". Decidámonos a
creer en Cristo, seguramente el nos dará los medios para hacerlo.