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Mensaje de la Palabra para la semana / Domingo 2 de marzo de 2008
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Fecha: Sat, 1 Mar 2008 20:09:18 -0800 (PST)
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Asunto: Mensaje de la Palabra para la semana / Domingo 2 de marzo de 2008
"Los ciegos voluntarios"

Por Gustavo Adolfo Beltrán

Del Evangelio de hoy puede extraerse un mensaje vital que gira en
torno a la Fé.  Para empezar es necesario establecer una analogía con
el Sacramento del Bautismo por medio del cual somos insertados a una
vida nueva en Cristo Jesús. El ser sumergido en agua significa morir
al pecado original y recibir una nueva naturaleza.

De esta misma manera en el Evangelio Jesús le dice al ciego que vaya y
se lave en la piscina para que quede curado de su ceguera.  Es muy
importante notar la actitud de Jesús al acercarse al ciego, y es que
no se acerca con ningún tipo de prevención, mira el fondo del corazón
de este hombre y decide mostrarle la grandeza de las obras de Dios.
Los discípulos por su parte juzgan al ciego, asocian su condición con
el pecado de este o de sus padres.  Sin embargo Jesús muestra que la
condición física y el pecado son dos cosas diferentes.

Cuando el ciego adquiere la vista queda como en shock, está a la vez
emocionado pero desconcertado porque no sabe quien es ese tal Jesús,
igual le pasa a los vecinos y conocidos del ciego.- ¿Acaso no es este
el que estaba ciego? ¿Cómo es que puede ver?

Se genera entonces una polémica alrededor del acontecimiento, las
autoridades se hacen presentes y entonces surgen tres situaciones que
muestran diferentes posturas en nuestra vida de Fé; por un lado
tenemos al ciego que empieza a creer y que busca a Jesús, por otro
lado están los padres de este hombre que tienen miedo de que los
relacionen con Jesús y los rechacen, y finalmente tenemos a los
fariseos que no querían aceptar a Jesús. Al final, la palabra ceguera
adquiere un significado profundo y espiritual y ya no se refiere a la
condición biológica sino al hecho de ser humildes y aceptar o no al
enviado.

Nuestra vida es muy parecida, vamos por ahí buscando la cura a
nuestros problemas en tantas cosas y no nos fijamos en el bien más
importante de todos: Dios.  Como el evangelio describe, podemos asumir
alguna de las tres posturas o ir variando de una a otra según avanzan
los acontecimientos de nuestra vida:

Jesús nos sale al encuentro y nos da una nueva vida con el bautismo,
nos llama a ser testigos, sin embargo nuestra situación personal en
algún momento puede interferir con el mensaje de salvación:
adicciones, situaciones difíciles, problemas en la casa, mala
formación en la fe, experiencias negativas con la Iglesia, etc.

Otra actitud podría ser que Jesús nos atrae y creemos en Él pero
nuestro apego por el mundo todavía es demasiado fuerte, a lo mejor nos
da pena que se burlen de nosotros o que nos juzguen por ayudarle al
Sacerdote o por ir a Misa.  Quizás nos da miedo que nos echen en cara
nuestras faltas y que la fe que profesamos es inútil y mentirosa.

Por ultimo está la actitud de soberbia, aquellos que creen que sus
propias fuerzas les bastan, que lo importante es hacer cosas y gozar
este mundo y no perder el tiempo en ir a la Iglesia o en hablar de
Dios; algunos pueden decir que creen en Dios pero que la Iglesia es
pecadora y corrupta y por lo tanto Dios no habla a través de los
Sacerdotes y los Laicos.  Por otra parte, también sería errado creer
que siendo laico o religioso tenemos la última palabra en materia de
fe y que ninguna persona más humilde o con menos estudio nos puede
enseñar sobre Dios, por el contrario los que sufren son los que más
nos pueden enseñar y aunque la Iglesia es la depositaria de la Fé,
Dios no es propiedad de nadie y Él se relaciona con cada uno de una
manera misteriosa y personal.

Para concluir, el evangelio nos muestra la actitud valiente del ciego
que sin importar los miramientos ni la opinión de los demás se basa en
su experiencia con Jesús, reconoce que lo ha respetado como persona,
le ha curado y se decide a aceptarlo y seguirlo aunque le cueste ser
marcado como indeseable.  Esa es la actitud que nos pide Dios, que le
aceptemos y le sigamos desde una reflexión profunda de su obra en
nuestras vidas, que no tengamos miedo pues el va a estar con nosotros,
que seamos humildes y valientes dándolo a conocer a los que nos rodean
con el ejemplo de nuestras vidas y desde lo que somos y hacemos a
diario.


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