Mensaje del debate
La muerte. SS Dalai Lama
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03 Mar 2009 08:29:28 -0800 (PST)
Date: Tue, 3 Mar 2009 08:29:28 -0800 (PST)
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Subject: Re: La muerte. SS Dalai Lama
From: fosfo <ophani...@gmail.com>
To: LOS PRODIGIOS DEL BUEN CORAZON <buencorazon@googlegroups.com>
En el texto sobre la muerte se escribe: =93Tanto si mueres como si te
recuperas, necesitas prepararte=94. Como nos preparamos para la muerte.
Y como preparamos a alguien que no es practicante del budismo y que
sabemos que su muerte esta pr=F3xima.
On 2 mar, 20:37, Mateo Contreras <mateocontrera...@gmail.com> wrote:
> *LA MUERTE POR** EL DALAI LAMA*
>
> El t=F3pico de la conciencia de la muerte se organiza en torno a tres ra=
=EDces,
> nueve razones y tres decisiones.
>
> * *
>
> *Primera ra=EDz*: La contemplaci=F3n de que la muerte es inevitable debid=
o a que
> la muerte llegar=E1 ineluctablemente y, por consiguiente, no puede eludir=
se no
> podemos dilatar los a=F1os de nuestra vida, que va disminuyendo sin cesar
> ncluso cuando estamos vivos, disponemos de poco tiempo para practicar
>
> =A0*Primera decisi=F3n*: La contemplaci=F3n de que el momento de la muert=
e es
> indefinido porque el tiempo de nuestra vida en este mundo es indefinido l=
as
> causas de la muerte son much=EDsimas y las de la vida son pocas, la fragi=
lidad
> del cuerpo hace pensar que el momento de la muerte es incierto
>
> =A0*Segunda decisi=F3n*: La contemplaci=F3n de que, en el momento de la m=
uerte, no
> hay nada que nos ayude excepto la pr=E1ctica debido a que en el momento d=
e la
> muerte nuestros amigos no nos son de ayuda, en el momento de la muerte
> nuestras riquezas no sirven de nada
>
> =A0*Tercera decisi=F3n*: Practicar=E9 el desapego hacia todas las cosas
> maravillosas de esta vida. Es propio de la naturaleza de nuestra exigenci=
a
> c=EDclica que aquellos que se ha reunido acabe disgreg=E1ndose: padres, h=
ijos,
> hermanos, hermanas y amigos. Por mucho que se aprecien unos amigos, al fi=
nal
> deber=E1n separarse. Gur=FAes y alumnos, padres e hijos, hermanos y herma=
nas,
> esposos y esposas, amigos=85. Sin importar qui=E9nes sean, todos deben se=
pararse
> en un momento de algo.
>
> Mientras mi tutor, Ling Rinpoche, gozaba de salud, me resultaba imposible=
e
> insoportable pensar en su muerte. Para m=ED, siempre fue como una roca s=
=F3lida
> sobre la cual afianzarme. Me preguntaba c=F3mo podr=EDa vivir sin =E9l. P=
ero
> cuando padeci=F3 una embolia, tras la cual vino una segunda muy grave, aq=
uella
> situaci=F3n permiti=F3 que una parte de mi mente pensase: =93Ahora ser=ED=
a mejor que
> se fuera=94. En ocasiones he llegado a pensar que =E9l mismo se provoc=F3=
aquella
> enfermedad, de modo que, cuando llegase el momento de su muerte, yo
> estuviera preparado para enfrentarme a la siguiente misi=F3n: buscar su
> reencarnaci=F3n.
>
> Aparte de separarnos de todos nuestros amigos, las riquezas y recursos qu=
e
> se van acumulando con el paso del tiempo por maravillosos que sean, al fi=
nal
> se vuelven in=FAtiles. No importa lo elevado que sea tu rango o tu posici=
=F3n,
> porque al final acabar=E1s cayendo. Para recordarme esto, cuando asciendo=
a la
> elevada plataforma desde donde imparto mis clases, y justo cuando me esto=
y
> sentado, recito para m=ED las palabras del Sutra del Cortador de Diamante=
que
> halan de la transitoriedad: Contempla las cosas compuestas de causas como=
si
> fueran estrellas rutilantes, el fruto de una enfermedad visual, la luz
> vacilante de una vela de sebo, ilusiones m=E1gicas roc=EDo, burbujas, sue=
=F1os,
> rayos y nubes. Reflexiono sobre la fragilidad de los fen=F3menos causados=
, y
> entonces chasqueo los dedos, con un sonido breve que simboliza la
> inestabilidad. As=ED es como recuerdo que pronto tendr=E9 que descender d=
e aquel
> trono elevado.
>
> Todo ser viviente =96sin importar el tiempo que viva=97debe morir. No hay=
otro
> camino. Una vez est=E1s inmerso en la existencia c=EDclica, no puedes viv=
ir
> fuera de su naturaleza. Por maravillosas que puedan ser las cosas, en su
> naturaleza est=E1 escrito que tanto ellas como t=FA, que te deleitas en e=
llas,
> deb=E9is acabar decayendo. No s=F3lo debes morir al final, sino que no sa=
bes
> cu=E1ndo llegar=E1 ese final. Si lo hicieras, podr=EDas postergar al futu=
ro el
> hecho de prepararte para =E9l. Incluso cuando detectas indicios de que
> llegar=E1s a una edad avanzada, no puedes decir con una certidumbre plena=
que
> no morir=E1s hoy. No debes vivir en la indecisi=F3n. Antes bien, debes ha=
cer
> preparativos para que incluso si murieras esta noche, no tuvieras que
> lamentarlo. Si desarrollaras un cierto aprecio por la incertidumbre y la
> inminencia de la muerte, tu sentido sobre la importancia que tiene usar e=
l
> tiempo con sabidur=EDa cada vez ser=E1 m=E1s fuerte. Como dice el erudito=
-yogui
> tibetando Tsongkhapa. Cuando se comprende la dificultad de hallar este
> cuerpo humano, no hay modo de permanecer sin hacer nada. Cuando se percib=
e
> un gran significado, pasar el tiempo ociosos es fuente de tristeza.
>
> Cuando contemplamos la muerte, hacemos preparativos para entrar en la
> siguiente vida. Cuando contemplamos los actos y sus efectos, se apartan d=
e
> nosotros las fuentes de la inconciencia. Cuando de este modo se han afirm=
ado
> estas cuatro ra=EDces, crecen f=E1cilmente otras pr=E1cticas virtuosas. P=
ensar en
> la muerte no s=F3lo sirve como preparaci=F3n para enfrentarse a ella y pa=
ra
> fomentar acciones que beneficien a las vidas futuras, sino que tambi=E9n
> afecta dram=E1ticamente sus perspectivas mentales. Por ejemplo, cuando la=
s
> personas no est=E1n acostumbradas a tener en cuenta la certidumbre de la
> muerte, entonces, incluso cuando es evidente que son ancianos y que pront=
o
> habr=E1n de partir, sus amigos y familia creen que no pueden ser realista=
s con
> ellos, e incluso sienten la necesidad de felicitarles por su aspecto f=ED=
sico.
> Ambas partes saben que esos halagos son falsos. =A1Eso es rid=EDculo. En
> ocasiones, los pacientes que padecen enfermedades terminales como el c=E1=
ncer
> evitan usar las palabras morir o muerte. Me resulta pr=E1cticamente impos=
ible
> hablar con ellos sobre su muerte inminente; se resisten a o=EDr hablar de=
l
> tema. Pero a alguien que ni siquiera ahora puede soportar la palabra muer=
te,
> por no mencionar ya su realidad, es probable que la llegada factual de la
> muerte traiga consigo una gran angustia y temor. Por otra parte, cuando m=
e
> encuentro con un practicante budista que est=E1 cerca de la muerte, no du=
do en
> decirle: =93Tanto si mueres como si te recuperas, necesitas prepararte. E=
s
> posible que reflexionemos juntos sobre la inminencia de la muerte. No hay
> necesidad de ocultar nada, porque esa persona est=E1 dispuesta a enfrenta=
rse a
> la muerte sin temor. Un practicante que empieza pronto a pensar sobre la
> transitoriedad, cuando se enfrenta a la muerte es mucho m=E1s valiente y
> feliz. Reflexionar sobre la incertidumbre del movimiento de la muerte
> desarrolla una mente tranquila, disciplinada y virtuosa, porque profundiz=
a
> en algo m=E1s que en la materia superficial de esta breve vida.
>
> =A0vida despu=E9s de la desencarnaci=F3n.jpg
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